EL PUSIJO
Amanecía una fría mañana en Robledo del Mazo, caras conocidas, buen ambiente y aparentemente una mañana ideal para cazar.
A las 08.30 Rafael Bláquez y Matias Moro citaban a los cuarenta y cinco monteros que cazarían esta dura sierra, en pleno corazón de los montes de Toledo.
Arrancamos el día con unas apetitosas migas, sorteo rápido y poco a poco iban saliendo las armadas…
La cuerda, Las Lanchas ,El Torozo, Chorreras.. y así hasta cerrar perfectamente la mancha.
Según se ponían los primeros puestos, un manto de bruma fue envolviendo los altos de la sierra hasta taparla por completo…
Era hora de dar suelta a los canes, pero con el monte cerrado en niebla, nos tocó hacer tiempo y aguardar a que la bruma fuera levantando para poder dar comienzo.
Después de incluso pensar en suspender la montería, una pequeña tregua de niebla, nos empujó a salir al monte y tirar la moneda al aire…
¡En esto de la caza nunca sabes como acertar!
A pesar de soltar tarde, en cuanto los perros salieron de los carros, comenzó un festival de ladras y carreras.
Las armadas que estaban en el sopié, como Tejarero,Lomato… en cuanto los perros se adentraron en la mancha,comenzaron a tirar.
Desde la cuerda nos avisaban que de nuevo, la niebla, hacía acto de presencia imposibilitando los lances a pesar de sentir las carreras de las reses muy cerca de las posturas.
Según se adentraban las recovas en la dura sierra, las ladras,lances y carreras no cesaban, gran trabajo de todas las rehalas,¡Sin ellas no hay montería!
Y así fué hasta las 15.00, que se ordenó la retirada, todos los puestos que habían tenido visibilidad habían visto caza, la mayoría habían jugado lances,(incluso había varios puestos de tres y cuatro lances), una pena que los de la parte alta se llevasen la parte amarga del día…
Al final nos quedó un sabor agridulce, pues la mancha estaba cargada de caza, aún así pudimos cobrar: 10 venados, 7 jabalies y 15 ciervas.
Desde estas líneas, agradecer a todos nuestros amigos monteros, por su compromiso, afición y saber estar, y como no, a todo nuestro equipo de trabajo que sin ellos nada de esto sería posible, que se dejan la piel en el campo, rehalas, postores, arrieros…
Pensando ya en el gran fin de semana que nos espera para despedir octubre.
¡Nos vemos en la próxima!